"El polémico Opus Dei"

martes, 1 de septiembre de 2009

* Por Alfredo Silletta

El destacado director inglés Roland Joffé está filmando en la Argentina una superproducción millonaria sobre la vida de Jose María Escrivá de Balaguer, el fundador del polémico Opus Dei. El film se llamará There Be Dragons y contará con las actuaciones de Charlie Cox, Olga Kurylenko y Wes Bentley.

La película será una respuesta al libro de Dan Brown El Código Da Vinci que vendió más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo. No sólo eso: Hollywood compró los derechos del mismo y lo hizo película -y de las más taquilleras- de la mano de Tom Hanks. Dan Brown delata al Opus Dei como una organización que busca poder y riqueza, que sus miembros practican mortificaciones al cuerpo y que no dudan en cometer asesinatos para defender el integrismo católico.

No está tan lejos: la prelatura de la Santa Cruz y del Opus Dei es una de las organizaciones más problemáticas de la Iglesia Católica. Para muchos es simplemente un grupo fascista, para otros una secta católica. Para sus seguidores es una destacada organización que sigue las normas de la Iglesia y que cuenta con un fundador que se convirtió en santo en el año 2002.

El Opus Dei fue fundado en 1928 en España por Jose María Escrivá de Balaguer. El sacerdote, nacido en 1902 y fallecido en 1975, supo decir: “Un día sentí el obrar de Dios en mí, en mi corazón y en mis labios”. Fue así, dice, que supo que Dios quería que armara el Opus Dei. Escrivá siempre señaló que él no era el fundador de la orden, sino “Dios mismo y de allí que tiene carácter universal”. Lo que quiere decir que si el fundador es Dios, no hay nada para discutir. Pero lo cierto es que Escrivá era el único líder dentro de la Obra y nadie estaba en condiciones de poner en duda su palabra ya que, como dicen algunos líderes, tenía “contacto directo” con Dios. Su carácter era irascible pero simpático a la vez. Publicó varios libros que, para sus seguidores, son considerados como la Biblia misma: Camino, Forja y Surco.

Escrivá constituyó en esa época un grupo dentro de la Iglesia con una base central de laicos, lo que el llamaría la santificación de la vida cotidiana. Dividió la organización en cuatro escalas. La primera, los Numerarios, laicos con un buen nivel intelectual, formados en filosofía y teología, que practican el celibato y viven en las casas de Opus Dei. Le seguían los Supernumerarios, que constituyen el 80 por ciento de los miembros, muchos están casados y colaboran activamente en la Obra pero también conservan sus obligaciones civiles. Luego siguen los Agregados, con menos obligaciones hacia la institución pero que reconocen estar a disposición del grupo. Finalmente, están los Cooperadores, quienes apoyan económicamente a la Obra.

Pero Escrivá, con el paso de los años, se dio cuenta de que necesitaría formar sacerdotes para que pudieran llegar a obispos y cardenales, y así no perder la influencia que él tenía en el Vaticano. Hoy cuentan con escasos pero influyentes 2.000 sacerdotes sobre un total de 90.000 miembros laicos en todo el mundo.

Desde un principio, como todo grupo sectario, mantuvo el secreto hacia afuera. En el artículo 191 de su constitución, redactada en 1950, se precisa que “los miembros Numerarios y Supernumerarios deberán observar un prudente silencio sobre los nombres de los otros asociados y no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus”.

Escrivá diseñó la estructura del Opus Dei tomando muchos elementos de los jesuitas y dándole un carácter secreto y una ideología fundamentalista. El reclutamiento principal se da entre jóvenes en plena formación de su personalidad. Los captan en colegios, a través de diversas actividades sociales, invitándolos a retiros espirituales y también a la práctica de actividades deportivas. Cuando ven que un joven empieza a ser seducido por el grupo le ponen un “director espiritual” que lo acompaña a todas partes y le piden, si es menor de edad, que no cuente demasiado a sus padres. Los reclutadores son obligados a escribir reportes individuales sobre cada miembro y así conocer en profundidad sus puntos débiles y fuertes.

Una de las técnicas de manipulación más importante es la práctica del castigo corporal donde es obligatorio el uso del cilicio en el muslo (una malla de cuero con puntas de metal hacia dentro para mortificar la carne). También se usa el ayuno, en ocasiones dormir en el suelo y la flagelación con un látigo de soga.

Como en todo grupo sectario, se le indica al que forma parte de él qué textos hay que leer, qué programas de televisión ver y se lo somete a una gran presión para que no abandone el grupo, so pena de ser castigado por Dios.

Es interesante destacar que la web se convirtió en un lugar abierto para aquellos que abandonaron el grupo. Allí pueden dar su opinión, contar su propia experiencia y ponerse en contactos con otros ex-adeptos. En el caso del Opus Dei existen decenas de páginas muy bien informadas de ex miembros que relatan su verdad.

En Argentina, a la derecha

El Opus Dei no solo creció por sus métodos de captación, sino también por su vinculación desde un principio con la dictadura de Francisco Franco. Aportó ministros y funcionarios al gobierno español y, lo más importante, es que lentamente ocuparon posiciones en las principales universidades y colegios del país.

El pensamiento de Escrivá de Balaguer era integrista y de extrema derecha. Su vida fue la lucha entre el comunismo y el cristianismo: “La guerra tiene una finalidad sobrenatural. Y tendremos, al final, que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas”, escribió en Camino, máxima 311. Criticaba abiertamente al Concilio Vaticano II y la llamada opción preferencial por los pobres.

En la Argentina, el Opus Dei contaría con unos 5.000 miembros más un grupo de simpatizantes que aportan dinero. Son dueños de importantes colegios primarios y secundarios y de la pujante Universidad Austral.

También está en La Plata. Posee dos importantes colegios: el Crisol para mujeres y también jardín de infantes, ambos ubicados en 501, entre 28 y 30. Los varones pueden ir al colegio Bosque del Plata, de 511 y 19. El año pasado, en el 80º aniversario de la Obra, el obispo auxiliar de La Plata, monseñor Antonio Marino agradeció a los fieles y amigos del Opus Dei en La Plata “por enriquecer a la Iglesia con el resplandor del testimonio de una vida santa”.

Fuente: 1) Diario Diagonales

2) Blog de Alfredo Silletta

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