Concejo: el oficialismo se aprovechó de la fragmentación opositora para imponerse

domingo, 18 de julio de 2010

El Concejo Deliberante de La Plata versión 2010 pasó el primer semestre de sesiones con algunos cambios importantes en su funcionamiento respecto del año anterior. A diferencia de aquella conformación, el oficialismo se mostró, durante las primeras 15 sesiones, como un bloque más compacto y homogéneo. (Diario Diagonales)

Un análisis de esa situación permite inferir que la renovación de concejales de diciembre último trajo cambios más profundos que el de los nombre. El fin del mandato de Susana Gordillo, quien pasó a ocupar la subsecretaría de Gobierno, y la licencia de Teresa Razzari, que salió del legislativo para asumir al frente de la subsecretaria de Control de Servicios Públicos, trajo algo de calma al bloque oficialista.

Aunque en mayo se lograron visibilizar algunas internas, éstas no llegaron al recinto como sí ocurría en la etapa previa. Esas diferencias que aún persisten estarían vinculadas con el tipo de manejo de bloque que hace la presidenta Valeria Amendolara. En reserva, algunos concejales aseguran no estar del todo conformes. Otros dicen que la tensión inicial quedó de lado.

Si bien durante este primer semestre se vieron diferencias y dificultades para manejar la sesión y el bloque en el recinto, esos bretes trataron de alejarse de los escándalos y las diferencias internas que marcaron los dos primeros años de gestión bruerista.

La oposición tampoco fue la misma que el año pasado, cuando las definiciones políticas eran más constantes y claras. Visiblemente fragmentada en bloques mínimos, los acuerdos fueron escasos, casi nulos, para enfrentar al oficialismo.

La falta de bloques fuertes y la consecuente proliferación de pequeñas bancadas unipersonales fueron funcionales al oficialismo, que logró imponer casi la totalidad sus proyectos.

Fueron justamente de esos bloques, de donde vinieron los votos que el oficialismo necesitó. Eso permitió también a algunos sectores de la oposición tener un comportamiento pendular. Acercarse al oficialismo, retirarse y volver a acercarse.

La peor crisis para la oposición estalló luego de la votación del Código de Ordenamiento Urbano. Algunos concejales que hasta último momento habían rechazado el polémico proyecto, levantaron la mano para dar su aprobación. Otros favorecieron al oficialismo con gestos que facilitaron el quorum.

El bloque del Peronismo Federal PRO votó dividido y estuvo cerca de quebrarse. En tanto, la Coalición Cívica no pudo esquivar los coletazos. La concejal Susana Sánchez no perdonó a su compañera de bancada, Julia Larcamón, por un comportamiento "extraño" al momento de la votación. A las pocas horas decidió romper el bloque y comenzar a articular con el GEN.
Los cuatro concejales que llegaron al recinto en la nómina de Unión-PRO trabajaron separados. Denarvaístas, felipistas y macristas no avanzaron en políticas comunes. El propio felipismo (Jacinta "Poly" Tritten y Juan Pedro Chaves) votó dividido en proyectos importantes.

El proyecto más polémico en lo que va del año fue el Código de Ordenamiento Urbano, la norma que regula la actividad de la construcción en la ciudad. Pasó de todo durante las semanas en que el Concejo estudió el texto: los planos del expediente aparecieron horas antes de la votación; durante todo el proceso, el oficialismo –a través del concejal Enrique Caparelli– negó información al resto de los concejales, y hasta se prohibió el ingreso a las reuniones de comisión a los periodistas y los vecinos.

Párrafo aparte merece el episodio más caliente, ocurridocuando desapareció el grabador que la concejal opositora Teresa Urriza usaba para registrar las reuniones. El incidente se produjo en una reunión en la que la profesionales de la Universidad Nacional de La Plata realizó duras críticas al proyecto.

Pese a todo, el oficialismo consiguió voluntades dentro de la oposición fragmentada para aprobar el nuevo Código y cosechar una de su victorias más importantes.

La regularización de los paseos de compras o ferias saladas fue otro polémico expediente que pasó con éxito. La iniciativa regula las cuatro ferias existentes y prohibe la instalación de nuevos emprendimientos de estas características.

Un sector de la oposición acusó al oficialismo de buscar sólo incrementar la recaudación a través del cobro de la tasa de Seguridad e Higiene que estas ferias deberán comenzar a pagar. Sin embargo, otro grupo acompañó el proyecto.

La fragmentación quedó plasmada en el felipismo. El concejal Chaves fue quizás el más crítico al proyecto que había llegado al recinto impulsado por su compañera de bancada Tritten.

Pero, al concluir el semestre, hubo tiempo para que el oficialismo tuviera una derrota. En la última sesión fracasó en su intento de imponer un proyecto que habilitaba a la Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia a la construcción de cocheras subterráneas sobre la calle 51 entre 9 y 10. Los ediles brueristas quisieron quebrar a la oposición y votar el texto sobre tablas, pero esta vez no obtuvo los dos tercios de los votos necesarios y el tema quedó para después del receso.

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