Los policías bonaerense que se encontraban acuartelados en protesta por las sanciones a los uniformados que participaron de incidentes con militantes de la Juventud Peronista (La Cámpora), levantaron finalmente esta tarde el estado de acuartelamiento tras más de 11 horas de reclamo, según informó Info7Días.
La medida de fuerza, un virtual autoacuartelamiento, generó fuerte malestar en el gobierno de Scioli que a través del jefe de Gabinete, Alberto Pérez y de su par de Seguridad, Ricardo Casal, advirtió que "no" aceptará "presiones ni extorsiones" con ese tipo de protestas, aunque prometió "garantías" en la investigación sobre responsabilidades.
El conflicto que comenzó alrededor de las 7,30 de hoy con más de un centenar de policías de Infantería protestando en el playón ubicado en las calles 1 y 60 de La Plata, se extendió a otros distritos con el correr de las horas, pero el gobierno de Scioli logró desactivar recién a las 19 la protesta, tras una reunión de las nuevas autoridades civiles de la Policía.
Un grupo de los policías que en principio adhirieron a la medida de fuerza "en solidaridad" con los sancionados, esta tarde, pasadas las 18 se resistía a levantar la protesta en reclamo de "ser escuchados por el Gobierno" quejándose por "mejores condiciones de trabajo" en la lucha contra el delito, pero finalmente, aceptaron.
Así lo anunció uno de los voceros de la protesta, el capitán Walter Revoredo, uno de los efectivos separados de la institución policial en nombre de los seis efectivos desafectados que accedieron a declarar ante la División de Asuntos Internos y presentar sus pruebas.
"Sanciones no va a haber para nadie", afirmó Revoredo, quien explicó que "vamos a pedir a nuestros compañeros que se revea esto y demos un paso para que esta situación se esclarezca".
Los uniformados aseguraron en todo momento que la medida de fuerza "no" tiene una connotación "política" y no es "corporativa", al tiempo que atribuyeron los incidentes del pasado lunes en la legislatura a que "los militantes de La Cámpora entraron con cánticos diciendo que eran la JP, que nadie los iba a parar, y nosotros cumplimos la orden de que no ingresen porque si lo hacían, se caía un palco".
El gobierno "de ninguna manera va a tolerar presiones, extorsiones ni condicionamientos" de parte de policías que se autoacuartelaron, advirtió en pleno conflicto el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez.
El funcionario señaló que "están funcionando los mecanismos institucionales previstos" al ratificar la decisión de Scioli de desafectar a los policías que protagonizaron incidentes con los jóvenes kirchneristas durante la ceremonia de reasunción del mandatario.
Por su parte, el ministro Casal repitió el duro mensaje a los policías declarados en rebeldía, les pidió que convenzan a sus compañeros de levantar la protesta "de inmediato" y "actuar en el marco de la ley".
Casal dijo que el Gobierno les "garantiza" a los policías desafectados transitoriamente "celeridad de Asuntos Internos, que aporten pruebas a su alcance y que no habrá arbitrariedad", pero aclaró que se les hizo esa propuesta "con la condición de que descompriman esta situación, pues un gobierno democrático no puede estar sometido a presión o extorsión en busca de un resultado".
El gobernador Scioli ordenó el lunes a la noche desafectar "al personal policial y al subcomisario a cargo" del operativo de seguridad por los incidentes con La Cámpora: "No toleraré ninguna acción de la fuerza pública contra militantes políticos", aseveró a través de un comunicado de prensa oficial.
Se trata de Di Lorenzo, Revoredo, el teniente primero Leonardo Dos Santos, el teniente primero Raúl Molina, el subteniente Miguel Barrios, el sargento Fernando Loubel y el sargento Damián Maidana.
Policías autoacuartelados levantaron la protesta
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