La motocicleta

sábado, 8 de agosto de 2009

* Por Roberto Larregina Corvino

El riesgo de sufrir un accidente es mayor ya que los conductores de automóviles o camiones no plantean con estos vehículos una convivencia pacífica. Es muy común que vulneren sus derechos de circulación encerrándolos cuando los sobrepasan y no respetando su lugar en el tránsito como si se tratara de la ley del más fuerte. Por otra parte, en el caso de un accidente, el conductor de la moto se encontrará totalmente desprotegido, sufriendo con su propio cuerpo gran parte de los impactos y desaceleraciones que en un vehículo serían absorbidos por la carrocería. Incluso se habla de que el riesgo de perder la vida circulando en motocicleta es 20 veces mayor que si el mismo conductor lo haría en un automóvil.

Si bien gran parte de los accidentes graves con moto involucran en la colisión a otro vehículo es también muy común que el conductor caiga de la moto a partir de un despiste sobre la calzada generando el impacto de éste contra objetos fijos o el mismo asfalto. Esta situación es generada habitualmente por una mala maniobra de su conductor producto de la baja adherencia entre el neumático y el piso o la acción brusca sobre el freno que puede generar el derrape de la rueda trasera o delantera, situación por demás difícil de resolver especialmente cuando la calzada está mojada. En estas circunstancias, las rutas deben contener el impacto del conductor de forma que éste sufra las mínimas lesiones producto de la caída.

Las calles ofrecen muy poca indulgencia a los impactos de la moto o su conductor; sólo basta con pensar en la altura que se encuentran los guardrails, lo que significa un cordón, las columnas de iluminación o los árboles para darse cuenta las consecuencias que podría generar la caída de un motociclista.

El mayor porcentaje de las motos que circulan en nuestro país son de baja cilindrada entre los 50 y los 100 cm3. Beneficiadas por el dólar barato mucha gente se volcó a este vehículo como forma de acceder a un medio de movilización que lo independizara del uso del transporte público o de la bicicleta. Así, muchas ciudades del interior se vieron desbordadas de motocicletas, sin contar con la infraestructura vial ni la concientización de sus conductores para poder garantizar una convivencia pacífica. La consecuencia fue un incremento notable de los accidentes con motos.

La situación se volvió crítica por lo cual muchas aseguradoras dejaron de brindar coberturas de este tipo de vehículos ya que en su uso no se resguardaban ni las elementales medidas de seguridad. Otra de las razones fue la vulnerabilidad al robo, la desprotección del segundo pasajero y el incremento del fraude simulando choques o caídas.

Hoy la realidad es aún peor ya que el precio de los motos y sus repuestos se triplicó. Eso hizo que muchas de ellas estén en un estado de completo abandono, sin ningún tipo de control como las implementadas para los vehículos y camiones que verifiquen los principales puntos de seguridad. Un claro ejemplo del abandono del parque actual de motocicletas es el del gremio de los motoqueros o los repartidores de pizza, las cuales constituyen un paisaje común en Buenos Aires y el interior del país; en éstos el riesgo es mayor dado el alto grado de exposición que tienen al tránsito.

La situación más crítica se ve en los adolescentes ya que ellos con un permiso de sus padres pueden acceder a los 16 años a una motocicleta de cilindradas de hasta 75 cm3. Conociendo la inmadurez de muchos de estos chicos es inaudito que varios organismos que otorgan los registros de conducir cuenten con exámenes de actitud y aptitud que garantice un uso seguro para el mismo y el resto del tránsito.

El uso del casco disminuye en un 70% las posibilidades de morir en un accidente. El Gobierno Porteño inició a fines de 2004 una campaña de seguridad vial que obliga a los conductores de motos a usar casco. Tuvo un comienzo de gran efectividad, pero lamentablemente hoy a 7 meses de su lanzamiento es muy bajo el grado de cumplimiento del uso del casco.

Sea como fuere, si usted aún quiere manejar una motocicleta siga las siguientes recomendaciones que probablemente lo mantengan alejado de la posibilidad de un accidente.

• Extreme su actitud de manejo a la defensiva, no cuente con la benevolencia de los otros conductores.
• Esté atento a la maniobra de los otros conductores, anticipe su reacción de frenado antes de que la acción de riesgo se concrete y tenga en cuenta las limitaciones de su vehículo para una frenada brusca.
• Contemple que por sus dimensiones entrará con mucha facilidad en los ángulos ciegos de los otros vehículos. No concrete la maniobra hasta no tener certeza de que lo han visto.
• No exceda los límites de velocidad, tenga en cuenta que el motor de una moto supera ampliamente lo que ésta puede aportar en estabilidad y seguridad en el impacto.
• Respete las normas de tránsito como un vehículo más.
• Evite circular de noche o en días de baja visibilidad, nuestra experiencia nos indica que la luz trasera de una moto no es del todo bien percibida por los otros conductores.
• Desestime de conducir cuando las condiciones climáticas son desfavorables ya que la visibilidad y la adherencia se verán disminuidas.
• No circule a la par de otra moto, un pequeño roce podría terminar en una tragedia.
• Evite ir “chupado” detrás de un camión u otro vehículo; esto provoca un riesgo indescriptible.
• En autopistas, no transite “encajonado” entre otros vehículos, trate de mantener las vías de escape libres para utilizarlas en caso de necesitar maniobras de esquive.
• Utilice siempre el casco ya que reduce notablemente las posibilidades de sufrir lesiones en el caso de un accidente.

* Presidente de la Asociación Platense de Transito / www.aptran.com.ar

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