* Por Alfredo Silletta
Los diarios informaron que por primera vez la embajadora de Estados Unidos en la Argentina, Vilma Martínez visitó ayer la sede de la CGT para analizar "las perspectivas futuras de la Argentina y la Región".
Paradoja de la historia, hace 65 años atrás, otro embajador norteamericano, Spruille Braden visitaba a Juan Domingo Perón. Recordemos aquel encuentro.
En mayo de 1945 llegaba a Buenos Aires el nuevo embajador de Estados Unidos, Spruille Braden. Ingeniero en minas y diplomático en Cuba, estaba convencido que llegaba al país para derrocar el régimen nazi-fascista de la Argentina, que se había mantenido neutral en la contienda mundial.
Como era habitual en los embajadores norteamericanos, que llegaban a tierras latinoamericanas, no se preocupaban por cuidar las formas diplomáticas y desde un principio organizó reuniones y actos contra el régimen militar. Merece recordarse que los norteamericanos no estaban solo 'preocupados' por la ideología nazi del régimen sino que querían aprovechar la debilidad de Reino Unido para que Argentina pasase económica y políticamente a la órbita de Washington.
Braden se convirtió, durante esos meses, en el jefe de la oposición y no eludió tribuna para criticar abiertamente al gobierno. Paralelamente intentó negociar la autorización para que las líneas aéreas de su país pudieran volar en territorio argentino como así también controlar las empresas alemanas y japonesas confiscadas por el gobierno luego de la ruptura con el Eje.
El embajador se reunió cuatro veces con el coronel Perón. La primera fue protocolar y la segunda y tercera tuvo que ver con la libertad de prensa de los corresponsales norteamericanos. Fue la cuarta, realizada el 5 de julio de 1945, la última y más conflictiva. La misma se concretó en el edificio del Ministerio de Guerra y Braden le planteó la necesidad del gobierno norteamericano para hacerse cargo de las empresas alemanas expropiadas por el gobierno argentino y la utilización de espacio aéreo para las compañías aéreas norteamericanas. Si Perón aceptaba, los Estados Unidos no interferirían en una posible candidatura del coronel. Perón le señaló que había un solo problema para aceptar la propuesta.
- ¿Cuál es el problema?-, le dijo un intrigado Braden
- Pues, que en mi país, al que hace eso, se lo llama hijo de puta - contestó Perón.
Braden quedo anonadado. Se levantó y se marchó sin despedirse. Perón le relató con detalles a Félix Luna, en enero de 1969, como fue aquella reunión:
"Braden se había incorporado a la Unión Democrática y yo lo utilicé porque, ¡claro!, era un elemento urticante… ¡Cómo no lo iba a aprovechar! (…) Él llego, dejó su sombrero y nos pusimos a hablar a calzón quitado, como hablamos siempre. Y me empezó a plantear una serie de problemas. Yo le dije: Vea, embajador, nosotros, como movimiento revolucionario, queremos liberar al país de toda clase de férulas imperialistas. Usted se ha embarcado en una tendencia totalmente contraria a la nuestra y nosotros estamos en contra de la que ustedes, los americanos, quieren, de acuerdo con su embajador. Me acuerdo que me habló de Cuba, me dijo que él había estado allí y que Cuba no era una colonia -porque yo le había dicho que no estábamos dispuestos a ser una colonia-. Entonces le dije: Mire, no sigamos, embajador, porque yo tengo una idea que por prudencia no se la puedo decir. "No, dígamela", replicó él. Bueno -le contesté-, yo creo que los ciudadanos que venden su país a una potencia extranjera son unos hijos de puta… Y nosotros nos queremos pasar por hijos de puta…"
Se enojó y se fue. Y con el enojo se olvidó el sombrero. Estuvimos solos en la entrevista; por allí andaban cerca los edecanes… ¡Después los muchachos estuvieron jugando al fútbol con el sombrero de Braden!"
Fuente: Diario Diagonales - 7 de enero
Vilma Martínez y el sombrero del embajador
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1 comentarios:
la anécdota corresponde al libro El 45 de Félix Luna
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