El gobierno se sacó dos piedras de los zapatos: Redrado y Cobos

sábado, 6 de febrero de 2010

Por Fabricio Moschettoni *

En el gobierno hubo sonrisas plenas después de un enero agitado. Es que el final del capítulo Martín Redrado los favoreció notablemente, no sólo porque lograron fuerte consenso para sacar de escena al díscolo, sino porque para la puñalada que le causó la muerte utilizaron a otro de sus enemigos: el vicepresidente Julio Cobos.

Por el contrario, en cercanías del mendocino comenzaron a admitir que el golpe recibido luego de la deslucida actuación en la comisión Bicameral, que culminó con el desempate a favor de la remoción de Redrado, comenzó a marcarle el descenso y sobre todo, un retroceso en su relación con la UCR.

En Olivos tanto como en Balcarce 50 las caras comenzaron a cambiar y el clima comenzó a ser nuevamente triunfal.

Es que la actuación papelonera del ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, de amotinarse en un cargo luego de que lo echaran podría haber terminado de la peor manera, y esmerilado aún más la imagen presidencial.

Sin embargo, la actitud abiertamente conspirativa que tuvo como conjunción a gran parte de la oposición, al propio Redrado y a algunos medios de comunicación, se transformó de golpe, y pasó de ser un seguro gol en contra, en la posibilidad de convertir por parte del equipo K.

La sonrisa oficialista además consiguió ampliarse, porque el final de la película tuvo como verdugo de Redrado a Cobos, a quien el matrimonio presidencial considera como el máximo traidor que ha tenido.

La actuación deslucida, tambaleante, y hasta con movimientos burdos que tuvo el vicepresidente en el conflicto Redrado – Gobierno, prendió luces de alarma en su entorno, y un distanciamiento con la UCR como no la tenía desde antes de su voto por la 125.

Cobos desempató en la Comisión Bicameral Especial a favor de la posición del Gobierno, dejando con una escenario formidable a Elisa Carrió, quien logró que el diputado Alfonso Prat Gay vote en contra de su convicción, o sea, desaconsejando la destitución de Redrado.
El movimiento de Carrió fue tan hábil como la jugada kirchnerista. En el fondo ambos ganaron, y por veredas diferentes dejaron a Cobos sin poder dar demasiadas explicaciones.

En el propio cobismo, después de la votación, hubo silencio por unas cuantas horas. El diputado Daniel Katz, uno de los referentes de mayor llegada al vice, le había sugerido desaconsejar la remoción del economista, al igual que algunos otros consultores frecuentes de la oficina del mendocino, pero sin embargo la decisión ya estaba tomada, y era la que finalmente se dio.

La posición del vicepresidente no sorprendió a los caciques radicales, porque, además, era la que en el fondo esperaban. Tanto el senador por Mendoza Ernesto Sanz, titular partidario, como su par, Gerardo Morales, y los dirigentes del Grupo Rosario (radicalismo duro, por denominarlo de algún modo), querían íntimamente esa votación de Cobos, porque sería el motivo para lanzar todo una andanada de críticas y conseguir un reposicionamiento en la interna radical.

Morales fue durísimo con Cobos, casi al igual que Elisa Carrió. Y Sanz no dudó en colocar en el congelador una postulación presidencial del hasta ahora vice.

Un hombre del Grupo Rosario le dijo a Impulso Baires que “llevar a Cobos de candidato presidencial es un suicidio. Si pierde nos vamos a tener que comer un desgaste fenomenal internamente, casi como el que nos hizo pagar Roberto Lavagna, y si gana no vamos a poder pasar ni por el vallado de la Rosada”.

Y para completar el cuadro, reapareció el ex gobernador mendocino, Roberto Iglesias, quien se adjudicó el “pergamino” de haber sido “el primer traicionado” por parte del vice: “mi relación con él es prácticamente nula. Hace tiempo que tomamos caminos distintos, desde que hizo su campaña como vicepresidente. Las actitudes que toma son muchas veces contradictorias y nocivas”, apuntó, y aceptó que se siente "el primero de una larga serie de traicionados" por Cobos en su carrera política”, dijo en una entrevista por radio Continental.

Con la noche encima, Cobos pidió a la senadora por Mendoza, Laura Montero, que salga a responder, y es así que desde la Dirección de Prensa del Senado se emitió un comunicado de la dirigente, apuntando a Carrió, Morales y Redrado.

“Me extraña la postura contradictoria adoptada por el ex presidente de la UCR, Gerardo Morales y la diputada Carrió; porque avalar al Lic. Redrado es también avalar a Guillermo Moreno y a la manipulación de las estadísticas del INDEC. En campaña como candidato a vicepresidente –con Roberto Lavagna- Gerardo Morales fue muy crítico de la política oficial en materia de inflación e índices”, indicó Montero, y agregó que “No sé porque Morales se arroga para sí la opinión del partido radical, cuando simplemente expresa una visión personal. Muchos radicales han expresado su apoyo a la decisión adoptada por el Vicepresidente”.

“El diputado Prat Gay expuso –por sus declaraciones a la prensa y mucho antes de la reunión de la Bicameral- serios cuestionamientos a la tarea del Lic. Redrado al frente del Banco Central, en donde expresa que Redrado violaba el artículo 3 de la Carta Orgánica del Banco Central. Es una pena que en la puja interna de la Coalición Cívica no haya prevalecido la posición de Prat Gay y si lo haya hecho la de Elisa Carrió, que responde meramente a especulaciones políticas. Es un error adoptar una decisión pensando si esta es a favor o en contra del oficialismo, las decisiones se toman con responsabilidad y en defensa de la institución; así se cumplen los deberes de funcionario público; evidentemente esto no es el actuar de Carrió” ; señaló Montero.

Asimismo, la senadora mendocina dijo que Redrado “Quiso vendernos la imagen de guardián de las reservas y según sus propias manifestaciones públicas, en ningún momento obstaculizó el cumplimiento del Fondo del Bicentenario, cuando en realidad viabilizó los mecanismos administrativos necesarios para llevarlo a la práctica. El único guardián de las Reservas es el Congreso de la Nación y es aquí donde deberá librarse el debate”.

Y tal vez pensando más en no perder todo el camino logrado en los últimos tiempos en la interna radical que en el propio Cobos, dirigentes cercanos al mendocino esbozaron un respaldo. El intendente de Junín, Mario Meoni, pidió a los caciques radicales “no sobreactuar”, y a su vez solicitó también una reunión de esa mesa con el propio vice.

Por otra parte, el vicepresidente de la UCR, Marcelo Montero, criticó a Morales y le dijo que “es como Prat Gay, antes de hablar le preguntan a Carrió qué es lo que tienen que decir. Mejor que Morales se dedique a ver cómo hace oposición en Jujuy, que deja bastante que desear”.

En tono crítico, convencionales radicales alineados con Cobos, como el caso de Fernando Blanco Muiño, Diego Barovero y Claudia Guebel, acusaron a la dirigencia partidaria de “incurrir en incoherencias presionados por Elisa Carrió quien los extorsiona permanentemente con declaraciones altisonantes y amenazas de ruptura. Es un signo de debilidad de la conducción partidaria que debería anteponer la unidad de la UCR que es la garantía de un proyecto progresista y popular alternativo al oficialismo”.

La dirigencia política argentina está plagada de reacciones histéricas.

El gobierno se tomó la costumbre de embarrar con discusiones de barricada logros importantes de su gestión, y después no sabe cómo salir de cada una de esas refriegas. Y la oposición demostró ser una mayoría circunstancial, plagada de contradicciones en donde atentan unos contra otros y en el final del camino se presentará ante la sociedad profundamente atomizada.

La UCR, una vez más, tomó del veneno que siempre la traiciona, y se sumergió en luchas internas que le terminan arruinando posibilidades de poder a cada instante.

El resto de la oposición, con posiciones excesivamente duras, muestra fotos increíbles como las del diputado y ex gobernador Felipe Solá y Elisa Carrió, tal vez sin preocuparse de la memoria de la gente, porque salvo que alguien lo saque a la luz ya nadie se acuerda cuando los Lilitos bonaerenses acusaban a Raúl Rivara, -ex superministro provincial del ahora jefe de los diputados de Unión Pro-, de beneficiarse con supuestas contrataciones por parte de la Provincia a una sociedad de su familia.

Habrá que ver, en estos días, cuál será el próximo frente que desate el gobierno, y en ese marco observar como reacciona la oposición. Porque en el saldo final, con este incidente de verano, los opositores quedaron con varias averías, y el oficialismo sonrió.


* Editor de Impulso Baires


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