Por Alfredo Silletta *
El ex presidente Néstor Kirchner observaba, como millones de argentinos, el show que había organizado el grupo Fuerza Bruta sobre los festejos del Bicentenario, mientras reflexionaba sobre el futuro político del proyecto que nació en mayo del 2003.
Días después, comenzó a delinear su propuesta para 2011, que contiene dos estrategias simultáneas. La primera está emparentada con las raíces del peronismo, y es la movilización permanente de sus bases.
Al ex presidente le gusta relatar a sus interlocutores que el peronismo nació como un movimiento de masas y su momento de máxima expresión fue el 17 de octubre de 1945 cuando los obreros salieron desde sus fábricas a rescatar a su líder. La movilización permanente continuó con el peronismo y todo lo que significó la resistencia durante casi 20 años, para traer a Juan Domingo Perón desde el exilio.
Kirchner recuerda que él se incorporó a un peronismo híper movilizado. De allí que, en la reunión con los legisladores bonaerenses en La Plata, les dijera una y otra vez que quiere un peronismo de esas característica. Que no tiene candidatos y que todos van a poder jugar: los más fieles, los críticos, los que se han portado mal y hasta los traidores.
"Las reglas van a ser claras para todos y todos van a tener los mismos derechos", dijo en la residencia de Horacio González. Días antes había almorzado con un grupo de intendentes críticos, con Sergio Massa a la cabeza, y les había dado garantías para que enfrenten a Daniel Scioli por la gobernación.
La segunda pata de la estrategia de Kirchner está vinculada a los jóvenes. El ex presidente venía observando cómo los jóvenes, a partir de programas como 6, 7, 8, las movilizaciones por la ley de medios, el rol en las redes sociales como Facebook y la gran participación en los festejos del Bicentenario, se convirtieron en protagonistas cada día más numerosos de la militancia política.
A Kirchner le gusta recordar también que Perón, en la década del sesenta, cuando observó que el partido estaba inmovilizado y la dirigencia sindical burocratizada, apostó a los jóvenes con su teoría del trasvasamiento generacional.
"Hoy, los jóvenes tienen ganas de participar, de ser protagonistas de su tiempo, pero la vieja dirigencia no los convence por lo cual hay que apostar por lo nuevo", dice el ex presidente de la Nación en la intimidad de Olivos. Esta estrategia consistirá en que los jóvenes sub 45 o sub 40 se empiecen a organizar en todo el país y que finalmente sean ellos los que ocupen las listas del peronismo y el Frente para la Victoria en las próximas elecciones.
Están incluidos desde dirigentes como Amado Boudou, Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina, Hernán Lorenzino, Ariel Pasini, Juan Manuel Urtubey, hasta actores comprometidos como Florencia Peña o Gastón Paul. "Ha llegado el momento de oxigenar la política", dice.
En La Plata. Hace unos meses Diagonales expresó en sus páginas que la ciudad se había convertido en "la meca del peronismo", donde se daban los escenarios más complejos a partir del enfrentamiento entre el bruerismo y el kirchnerismo, y que cada movida de ambos sectores, cada gesto de sus protagonistas era observado por todo el peronismo bonaerense.
La interna platense, hasta hace un mes, parecía que se definía entre el intendente Pablo Bruera y el candidato que surgiera de la Corriente Kirchnerista Platense que integran, entre otros, Julio Alak, Carlos Castagneto, Guido Carlotto, Homero Bibiloni y Emilio Pérsico. Esta situación ha cambiado en las últimas semanas, desde que Massa decidió jugar la gobernación frente a Daniel Scioli. Los intendentes deberán optar a quien acompañarán en la interna.
El intendente de Tigre ya le dijo a Bruera que lo quiere a su lado en esa pelea. Si el intendente de La Plata da el sí, el panorama de la ciudad se reconfigurará: por un lado, Bruera, como candidato a intendente de la lista de Massa gobernador. Por otro un candidato kirchnerista (en 90 días será elegido) que contará con el aval de Daniel Scioli.
En los próximos días, los dirigentes kirchneristas platenses se reunirán con el jefe de Gabinete Alberto Pérez para coordinar una reunión y un posible acto con Scioli para brindarle el apoyo para su reelección.
Esta situación, de mantenerse, pone en una difícil situación a los llamados sectores históricos del peronismo platense que conducen el diputado Raúl Pérez, Carlos Cottini y Roberto "Pocho" Prandini, quienes están muy cerca del Gobernador, pero también del bruerismo. Con ellos, estaría vinculada la aparición de los jóvenes dirigentes (llamados sub 40, que en principio fueron vistos como parte de un armado de Guillermo Justo Chaves. Tiene más que ver con los dirigentes mencionados.
En esa reunión, realizada en el club Brandsen, los jóvenes se presentaron como la generación del Bicentenario. Allí se juntaron kirchneristas, brueristas, históricos y sciolistas, como Juan "Tachu" Malpelli, Ariel Pasini, Sabrina Rodríguez, Marcelo Leguizamón, Ariel Archanco, Joaquín Cortés, Esteban Concia y el propio Chaves.
La Plata hoy se parece a un cubo de Rubik (“cubo mágico”) que tanto nos obsesionó a niños y adolescentes. Lleva tiempo para resolver el rompecabezas y lograr colocar todos los cuadrados de cada cara del cubo con el mismo color. Falta un año para pensar, organizar y llegar a que todas las caras coincidan en el peronismo de La Plata para las próximas internas.
* Diario Diagonales - 22 de julio
Kirchner, los jóvenes y la movilización permanente
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