Reflexiones sobre el Sub-40, el Sub-45 y la renovación

martes, 27 de julio de 2010

Por Guillermo Justo Chaves*

A partir de la aparición en la escena política nacional, provincial y por que nó en algunos casos, local del grupo de dirigentes que nos autodenominamos sub-40 o sub-45 que desde el justicialismo acompaña y trabaja en el marco del proyecto nacional, me gustaría plantear una serie de ideas que tienen que ver con esta construcción que se vincula directamente con el fenómeno de la renovación política y dirigencial.

Como punto de partida habría que definir esto del sub-40/sub-45. El calendario, traicionero y cruel con todos nosotros nos deja en un lugar o en otro sin admitir excepciones, pese a que un año mas o uno menos no es lo sustancial.

Por eso desde el Instituto Nacional de Capacitación Política donde venimos trabajando desde hace tiempo, hacemos referencia a un sub-40 flexible, para ir a la esencia del esquema de construcción. Éste consiste en el encuentro de pares generacionales en un espacio de reflexión crítica y participación. De ideas, vocación y gestión. Hombres y mujeres que tenemos un origen común, una matriz cultural común. Nacimos seguramente a partir de los setenta y como consecuencia de ello, nuestra etapa de formación, instrucción o educación transito durante los anos de la recuperación democrática.

Somos hijos de la democracia. A su vez, vivimos las experiencias históricas de algunos logros y varios fracasos de la Argentina y de nuestra dirigencia. Vivimos los noventa, como la década en la que la capacidad del Estado se encontraba reducida a su mínima expresión y las fuerzas invisibles del mercado dominaban la realidad sin margen siquiera para la resistencia. Sufrimos como todos la debacle casi definitiva de 2001-2002.

Pero el extraordinario proceso de transformación iniciado en 2003 nos devolvió la creencia en que se puede. Por eso, también con seguridad, tenemos una mirada común del presente y del futuro; de la vocación por lo público y de la gestión del Estado. Entonces, de lo que se trata, es de ir asumiendo cada vez mayores responsabilidades en función del que aporte puede hacer esta generación a la sociedad.

La segunda cuestión a analizar –y que no se trata de un tema menor- tiene que ver con la renovación política y dirigencial. Siempre esta latente esa discusión, pues hace a la realidad de las naciones, así como a las fuerzas políticas.

“La historia es un cementerio de aristocracias”, graficaba Wilfredo Pareto, un pensador italiano de principios del siglo XX cuando se refería al recambio dirigencial. Por lo que, en principio, deberíamos aclarar que la renovación, a su vez, puede darse a través de las personas –lo que venimos desarrollando hasta aquí- o desde las ideas. No necesariamente alguien joven es renovador o alguien mayor quedó en el pasado.

Hay jóvenes que pueden tener las peores prácticas siendo parte de la “vieja política” y dirigentes experimentados generosos, audaces y creativos.

Por eso, una agenda pública que se proyecta al futuro, genera condiciones para el desarrollo y la igualdad de oportunidades para los próximos años, promueve cambios que indefectiblemente llevan al progreso social es algo no solamente renovador, sino también innovador.

En síntesis, la renovación la encontramos en este llamado grupo sub-40/sub-45 entendido como algo más que hombres y mujeres con DNI que superan los veinte millones. Son actores con ideas y programas que crean condiciones a futuro y que ya tienen distintas responsabilidades

Curiosamente, y por primera vez la renovación en nuestra fuerza política se concreta desde adentro. Históricamente, los procesos de renovación del justicialismo fueron llevados a cabo desde afuera. Todos recordamos, entre otros casos, la famosa renovación de los ochenta. Pero este proyecto que conducen Néstor y Cristina Kirchner ha logrado que las medidas más revolucionarias y novedosas estén dentro. Solo con mencionar la asignación universal por hijo, la democratización de los medios de comunicación, la estatización de los fondos de jubilaciones y pensiones, así como el matrimonio igualitario damos cuenta de ello.

Nos queda pendiente el gran debate que se debe el peronismo acerca de su actualización doctrinaria, que tipo de justicialismo queremos, que es ser justicialista hoy y que partido necesitamos para el futuro.

Pero hoy, la posibilidad de tener dentro del esquema de proyecto nacional una cantidad muy importante de cuadros políticos, dirigenciales y de gestión generacionales (mas de mil quinientos entre gobernadores, ministros, diputados, intendentes, funcionarios, dirigentes sociales), sumado a la agenda de progreso llevada adelante primero por Néstor Kirchner y luego por Cristina Fernández nos permite concluir que el proyecto de transformación política, social, económica y cultural por el que transita nuestra Argentina contiene la mirada generacional preparada para los desafíos del siglo XXI y la agenda publica mas completa, por ende innovadora y renovadora de, por lo menos, los últimos cincuenta años.

*Guillermo Justo Chaves - Director del Instituto Nacional de Capacitación Política

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