(Por Fabricio Moschettoni, de Impulso Baires) La semana política tuvo el condimento central del inconcluso debate de distribución de fondos en la provincia de Buenos Aires, pero también estuvo compuesta por los más diversos movimientos políticos. La seguridad sigue en el terreno de los debates, y la indefinición de un plan global unifica a oficialistas y opositores.
En un clima convulsionado en donde el oficialismo nacional marcha a una alta velocidad planteando temas de fondo que hacen crujir el terreno de las ideas, asistimos tal vez a un momento clave en la historia, posiblemente a uno de los puntos más calientes de los doscientos años que atravesamos como nación. Es tan trascendente el momento que seguramente será la puerta que va a forjar el modelo de país para los próximos cien años.
Y mientras ese debate nacional se da, y vemos como se toman posiciones por parte de los diferentes actores políticos, el oficialismo en su más alto nivel se mueve con una total comodidad mientras desorganiza a cada instante a una oposición que saca a luz punzantemente sus contradicciones.
Se puede estar o no de acuerdo con las posiciones del gobierno ante cada tema, pero seguramente el peor pecado es no definirse. El gobierno nacional, defendido en cada escenario por el ex presidente Néstor Kirchner, hace gala del buen momento económico, en donde este año es posible que el crecimiento en ese sentido se ubique en los dos dígitos. Estimadores privados y públicos advierten ese cuadro de la economía.
Hace apenas diez días, el economista Alfredo Gutiérrez Girault, del Instituto Argentino de Ejecutivos de Empresas, había dicho en el programa “Buenos Aires Capital”, por Radio Palermo (94.7), que la economía podría crecer este año entre un 6.5 y un 7 %, pero también en la misma nota sostuvo que el escenario podría sufrir variaciones, aunque en positivo. Para el técnico los motivos del crecimiento está relacionado con “el gasto doméstico y las exportaciones”, y la contundencia podría abrir las puertas de una réplica, aunque menor, para el año próximo.
Sin embargo, ayer el Banco Central de la República Argentina emitió un comunicado actualizando guarismos, y anunciando que ese crecimiento estaría en el rango de 8.9% y 9.5%, superando de esa forma el 25% inicial. Otros estudios dicen que el crecimiento sería superior al 10% cuando termine el año.
Para técnicos y políticos que comulgan con la idea del oficialismo esta es una noticia muy buena, que habla de la solidez del modelo económico y abre un horizonte auspicioso para los próximos años, incluso ayer desde San Juan el mismo Kirchner destacó que a este nivel de crecimiento, -de aumento del PBI y de desendeudamiento-, en el 2013 solo se pagarían 5 mil M de dólares de deuda, y se lograría un PBI histórico.
Sin embargo, quienes no comulgan con el modelo actual, como el economista Diego Giacomini, de la consultora “Economía y Regiones”, destacan la situación inflacionaria como un problema que contrasta con el clima de euforia. En ese marco, el técnico dijo que el gobierno “juega con fuego” y “trata de usufructuar la inflación porque genera caja. Eso es jugar con fuego porque tarde o temprano los efectos nocivos de la inflación tienen que aparecer”.
“Hoy la inflación está en 23 por ciento anual la minorista, y a fin de año estará en 27 por ciento. Dentro de la inflación el precio de alimentos aumenta más que la inflación, y si miramos en la carne nos vamos a encontrar que los aumentos están entre 70 y 90 por ciento, y los (cortes) más baratos aumentaron más que los más caros”, indicó. Para controlar la inflación, a su criterio, habría que bajar un poco la actividad económica llevándola del 7 al 5 por ciento.
Y se explaya: “la economía en sí no sabe hacer magia. La manera de controlar la inflación es bajando un poquito el nivel de actividad económica. Nuestra economía crece al 7 por ciento anual sin tener ahorro ni inversión necesaria para hacerlo. De ahí que crecer así implica tener los niveles de inflación que tenemos.
El gobierno debería enfriar la política económica expansiva, no emitir lo que emite. Para controlar la inflación si se suaviza la política monetaria, crecer al 5 y no al 7, se estaría dando el primer paso para bajar al 16 o 17 por ciento la inflación”.
La Provincia
En la provincia, el tema central de la administración estuvo en la continuidad del debate por el destino de fondos para municipios en el marco de una ampliación presupuestaria. Oficialistas y opositores no llegaron a un acuerdo, a pesar del intento del titular de la Cámara de Diputados, Horacio González, por ajustar posiciones.
Se trata, fundamentalmente, del destino de una masa de $ 500 M para diferentes municipios. El tema es complejo pero en líneas generales la posición que sostiene Economía provincial es que el sistema de reparto sea por índices de NBI, mientras que los radicales y aliados quieren disponer ese fondo en lo referido a la coparticipación. El partido de gobierno pretende aplicar su índice para tratar de sanear cuestiones sociales de importancia en distritos del conurbano, y argumentan que las comunas del interior fueron asistidas en buena parte por el desendeudamiento con el SPAR y otras cuestiones, y que incluso en el final de la distribución serían más beneficiadas que las del conurbano. Los opositores radicales afirman que se los está marginando.
Al parecer, el diálogo entre el gobierno y los intendentes opositores no fue mala, y según el propio González se habían logrado puntos importantes para modificar el proyecto de ley que manda el Ejecutivo, pero en la situación tuvo mucho que ver la presión de los legisladores opositores, quienes aportaron lo suyo para que la cuestión se empantane.
Desde esta columna, el sábado anterior, advertimos sobre una situación compleja en el Acuerdo Cívico y Social residual. Allí los radicales no quieren que sus ex socios Aristas se queden con el discurso de opositores al sciolismo, por lo que buscan entonces endurecer posiciones. Ese clima de pelea interna termina impactando en las posiciones referidas a temas de Estado.
Anoche, el comité bonaerense de la UCR trató de tomar protagonismo en el debate y pidió al gobierno provincial “que no discrimine a sus municipios con sistemas de premios y castigos”, hecho que se contrapone a otras opiniones del mismo partido como por ejemplo el intendente de Junín, Mario Meoni (responde a Julio Cobos), que elogió a la actual conducción de Economía y a las políticas aplicadas, y en cierta medida también a Daniel Molina (responde a Ricardo Alfonsín), ya que el jefe comunal de Necochea, si bien admitió diferencias con el Ejecutivo, dijo que la negociación para nada está cerrada.
Ahora bien, el proyecto puede terminar siendo retirado por el Ejecutivo, y eso significa que de ocurrir será el mismo gobernador Scioli quien disponga como afrontar, por decreto, los aumentos salariales pautados y la distribución a los municipios.
El oficialismo dijo que “la oposición tomó una posición política”, y en la vereda de enfrente prometen “mayor dureza” para lograr que Economía, cartera conducida por Alejandro Arlía, cambie las pautas de distribución de los recursos.
Por otra parte la provincia sigue teniendo latente su discusión por la seguridad pública. En la semana el Senado trató un par de leyes referidas al tema, como son la utilización de las filmaciones de cámaras vigiladoras como elementos de prueba en juicio, y otros vinculado con destrucción de armas. Asimismo, Scioli pidió “desideologizar” el debate.
En tanto, para la oposición, “no hay paquete de seguridad, sino que son solo algunos proyectos y muchos de ellos que están legislados anteriormente”, según dijo el jefe de la bancada del Ari en el Senado, Javier Mor Roig.
Lo que queda en claro es que si bien el oficialismo está carente de ideas, en la oposición la ausencia de un plan también se palpa y se admite según el caso. El denarvaismo dice tener un plan, pero son algunos proyectos, y en caso de la Coalición Cívica el mismo Mor Roig admitió que no lo tienen pero que sus técnicos están trabajando para llegar a las próximas elecciones con uno.
Sigue ausente la voluntad, tanto de oficialistas y opositores, de formalizar un esquema de políticas de estado serio, convocando de manera abierta a actores académicos, políticos, profesionales, trabajadores, y ciudadanía en general. La ausencia de ideas actuales exige que se reitere este pedido.
La modificación de leyes es necesaria, pero no debe ser el punto de partida sino el instrumento para adecuar políticas que se vayan llevando a la práctica. Hoy hay una realidad y está en la calle: la delincuencia ganó los espacios públicos y el Estado debe recuperarlo. El primer punto debe ser ese: ganar la calle.
Los movimientos políticos
En la semana diferentes sectores del justicialismo generaron movidas de jerarquía, y mostraron capacidad de movilización en varios escenarios.
El martes, a media tarde, el Camionero Hugo Moyano se hizo cargo del PJ bonaerense, en reemplazo del vicegobernador Alberto Balestrini. La asunción estuvo apoyada políticamente de manera muy fuerte: Kirchner,
Julio De Vido, Daniel Scioli fueron algunos de los protagonistas que Moyano recibió en la sede pejotista de 54 casi 7, La Plata. A unas diez cuadras, desde la sede de la UOCRA, el sindicalista Juan Pablo Medina mostraba su disconformidad y en una asamblea realizada en la vía pública no se cansó de criticar al líder de la CGT. Sin embargo, y a pesar de los pronósticos previos, todo se desenvolvió en un clima de normalidad, sin incidentes.
Sin embargo, Moyano no cautiva todo el aprecio de dirigentes del Frente para la Victoria. Por ejemplo, el diputado Carlos Lorges, dijo al respecto: “soy kirchnerista pero no me siento representado por la conducción de Moyano”.
Ese mismo día, más por la noche, el intendente de La Plata Pablo Bruera presidió el congreso de la Militancia de su espacio provincial, el Frente Renovador Peronista, y desde allí lanzaba un mensaje en donde decía que “el PJ debe unirse” y advertía que de lo contrario puede perder las elecciones próximas. Ante un Luna Park colmado, Bruera también reclamó que la Provincia vuelva a tener los puntos de coparticipación perdidos hace bastante más de una década.
En el radicalismo, en tanto, todo estuvo preparado para el lanzamiento que realizará hoy Ricardo Alfonsín en Córdoba. Su movimiento interno se llama MORENA, y buscarán desde ahí la candidatura a la presidencia de la Nación. A principio de semana operadores alfonsinista tantearon a algunos dirigentes para probar cómo podría caer una renuncia de Alfonsín a su banca de diputados para dedicarse a la candidatura presidencial, y el resultado fue un rechazo absoluto. Al parecer, el hijo del ex presidente Raúl Alfonsín, quería arrastrar al mismo terreno a Julio Cobos, y lograr de esa forma una renuncia en caso de jugar la carrera interna por la candidatura a presidente.
Con el Acuerdo Cívico deshecho, tanto alfonsinistas como cobistas empiezan a mediar la situación con una fórmula íntegramente radical, ya que si bien la relación con el socialismo y Margarita Stolbizer (Partido Gen) son óptimas, vislumbran algún desplante en el futuro. Creen que Stoblizer, justamente, podría tener un punto de acercamiento al titular de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas.
En la vereda de Mauricio Macri, en tanto, buscaron impulsar un espacio técnico también desde Córdoba, y por eso bajo el lema “Pensar Córdoba – Pensar Argentina”, la Fundación Pensar realizó ayer el encuentro Regional de Equipos Técnicos, en la Universidad Católica de Córdoba. El coordinador del evento fue Francisco Cabrera, titular de Desarrollo Económico del GCBA, y hombre de confianza del alcalde porteño en el armado de sus propuestas nacionales.
El comando del Pro busca sacarlo a Macri de su compleja situación judicial en la Ciudad, y por esa razón, además de esa actividad académica, durante los fines de semana lo hacen caminar la provincia de Buenos Aires. Ellos aún creen que el jefe de Gobierno porteño es el político que más fuerza puede hacer para impedir una continuidad kirchnerista el año próximo.
Sin embargo, las luces amarillas en la Ciudad, territorio que administra Macri, no solo están atadas a la causa judicial por escuchas ilegales, sino que también a la gestión. Los continuos desaciertos en las políticas educativas, y con una veintena de colegios tomados por los alumnos, revelan una fuerte desinversión en el orden de infraestructura social, a la que se suma el problema de la salud pública en el sur de la Capital. Esos temas, irresueltos por el macrismo, tendrían mayor peso directo que las propias escuchas.
A los ítems enunciados anteriormente se le añade el problema de la inseguridad, en donde la creación de la Policía Metropolitana está resultando un fuerte dolor de cabezas para la administración macrista. La fuerza costará en este año, $ 300 M, y el 2011 es probable que demande algo más del triple de ese monto, debido a que en los planes oficiales está ampliarla a otros barrios y tomar más agentes.
El resto de los actores políticos, como Francisco De Narváez y Felipe Solá, siguen montados en sus propias campañas para no perder terreno en la instalación. Un dato importante para los meses siguientes estará en ver el destino de Elisa Carrió, y hay quienes dicen que está esforzada en convencer a Carlos “Lole” Reutemann que salga a las pistas.
Entre las “causas” nacionales y el fuerte debate por fondos para financiar la economía
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario