La inseguridad vende, la pobreza no

lunes, 6 de diciembre de 2010

Por Alejandro Villa Abrille*

Asombra -y hasta asusta- la insistencia de muchos candidatos y aspirantes locales, la insistencia en machacar sobre la “falta de seguridad” y exigir que “se inviertan más y más fondos para combatir el delito”.

Asusta porque es un tema que “vende” electoralmente, aclarando que es una realidad que padece -como si nada les faltara- mucha gente pobre aunque muchos no quieran advertirlo o les cause algo de asombro; como por el contrario, los pobres “no venden” electoralmente como tema de campaña.

Asusta porque los discursos “disfrazados” de preocupación, están hechos en base a encuestas. Encuestas que están hechas a medida en muchos casos y que casi siempre apuntan al mismo universo socioeconómico, donde lamentablemente muchos –demasiados- siguen presuponiendo que la pobreza debe ser criminalizada, que la edad de imputabilidad de los menores que delinquen debería ser a partir de los 12 años, que debería haber 1 patrullero por cuadra y 10 policías por manzana, que las villas deberían ser alambradas y vigiladas por el ejército con tanquetas y que la pena de muerte debería ser restablecida ya mismo.

Insistimos en que todos estos planteos y reclamos a la autoridad de turno son inútiles y hasta perversos, son nada más que “estrategias” (malas) de campaña electoral. Como ya señaláramos, porfiar con las recetas tradicionales, a todas luces ineficaces como son la de endurecer las penas, construir más y más cárceles otorgarle más potestades a la policía; no alcanza ni sirve, es un camino al fracaso.

A casi nadie se le da por pensar –o por lo menos copiarse- en que lo que debe exigirse es una mejor redistribución del ingreso, una mejor educación, mejores servicios públicos. Más escuelas y menos cárceles, para empezar. El problema no es un chico que roba y hasta comete el terrible error de matar en ese acto. El real problema es la irresuelta y vergonzosa brecha social, el delito es nada más que un emergente de esa realidad que todavía muchos desconocen y muchos no quieren ver

El argumento de que si son gobierno se van a encargar en serio de la falta de seguridad, es nada más que flaco placebo que causa un efecto sedante inmediato. Es hasta insultante escuchar exigir “políticas de seguridad” y sus correspondientes fondos públicos sin que se pidan políticas integrales de inclusión social.

Brasil siempre nos da lecciones. Todos hemos visto estos días los terribles sucesos ocurridos en las favelas de Río de Janeiro entre el narconegocio y las fuerzas de seguridad. El propio presidente Lula da Silva apoyó y dispuso el combate frontal contra los narcotraficantes. Es el mismo presidente que impulsó el “Programa de Aceleramiento del Crecimiento” que sacó a 25 millones de personas de la pobreza brindándoles salud, educación, servicios públicos, integración urbana de las favelas, acceso al trabajo digno y fundamentalmente, inclusión social. Algo deberíamos aprender, por caso.

* Alejandro Villa Abrille - Titular de la Asociación Civil CONEXUM

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