Carlos Raimundi, dirigente de Nuevo Encuentro, señala que en el escenario actual el kirchnerismo corre el riesgo de confiarse y dice que su espacio presionará para "que se vaya por más". También marca sus diferencias con Proyecto Sur y con la gestión de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires. (Política Argentina)
"Lo que para Macri y su gente es un mal momento, para mí es el mejor", dice Carlos Raimundi. El referente de la centroizquierda que apoya críticamente al gobierno nacional explica que "del otro lado no hay estrategia política" y advierte que el gobierno puede "dormirse en los laureles" por lo degradada que se muestra la oposición. Destaca que la presencia de un espacio como Nuevo Encuentro apunta a mejorar todos los objetivos, pero a su vez explica que la fuerza que lidera Martín Sabbatella mantendrá la autonomía tanto de pensamiento como electoral. "Creemos más en las políticas universales que en las clientelares que lleva a cabo el ministro de Desarrollo Social bonaerense", marca para diferenciarse del gobierno de Daniel Scioli.
Las fuerzas de centroizquierda muestran claras diferencias en la interpretación del proceso político actual, ¿cuál es la manera correcta de analizar la situación?
Cada uno piensa que su interpretación es la adecuada, así que prefiero no pararme en el pedestal de lo que es bueno o malo. Lo que puedo aportar es una percepción a partir de haber sido testigo de muchos procesos políticos argentinos y creo que éste, tal vez, es el período más intenso que vivimos en términos de densidad democrática porque hay debates fuertes que están en la calle y se puso en cuestión la discusión de algunos ejes importantes de poder. En la Argentina lo que se disputa no es una medida u otra sino que es la orientación de un proceso histórico que se pone a tono con la unidad latinoamericana, con la independencia de los organismos financieros, con el fortalecimiento del Estado. Sino se va a volver al “discurso del amo”, en términos lacanianos, es decir a la colonización cultural y a que un monopolio sea el que nos indique como tenemos que pensar. Como sociedad estamos en un fuerte proceso de recuperación de la política.
Usted refiere que este es “el momento más intenso de la democracia”, ¿qué opina sobre las declaraciones de Mauricio Macri que considera que el país vive su peor momento desde el '83?
No me asombra estar en las antípodas del pensamiento del jefe de Gobierno porteño. Siento que es natural discrepar con él. Lo que pasa es que todo depende del cristal con el que se mire y de los intereses a los que responde esa mirada. Desde luego que para quienes se sintieron dueños de la Argentina e hicieron negocios con el neoliberalismo y le prometieron a los argentinos, en este caso a los porteños, que llegando del mundo empresario iban a saber como gobernar, este debe ser un mal momento. Macri representa a los grupos que tenían inversiones en los fondos previsionales que quedaron en manos del Estado durante la gestión de la presidenta Cristina Fernández y que les convenía que la Argentina se endeude con el Fondo Monetario Internacional en vez de pagar la deuda externa, indudablemente para ellos, no es un buen momento. Lo que para Macri y su gente es un mal momento, para mí es el mejor.
¿Es posible apoyar críticamente?
Creo que uno puede, de hecho nosotros lo hacemos, marcar diferencias y discrepancias con el Gobierno pero finalmente es el gobierno el que decide su política con la autonomía que posee. Para mí, del otro lado no hay estrategia política, los dirigentes prestan sus apellidos para formar parte de las boletas del cuarto oscuro y, lamentablemente, no son los que diseñan el juego político. Los escenarios están puestos por los jefes de las corporaciones. Esto degrada mucho a la oposición y al mismo tiempo es perjudicial para el Gobierno porque no le sirve de nada tener una oposición tan degradada. Este escenario que puede generar el riesgo de “achanchar” al Gobierno, es decir de llevarlo a dormirse en los laureles. Nuevo Encuentro trata de presionar para que se vaya por más y no se quede estancado. La presencia de un espacio como el nuestro apunta a mejorar todos los objetivos.
Desde Proyecto Sur señálan que las discusiones que se plantean dede el oficialismo son sobre detalles mínimos, y que los núcleos de los problemas, como la CTA en el contexto de la libertad sindical, no son realmente debatidos, ¿qué piensa?
En este momento se está construyendo una nueva categoría histórica y política que divide las estructuras pre-exitentes, entre ellas la de la Central de Trabajadores de la Argentina. Hay un sector de la CTA, con el que me siento más identificado, el que lidera Hugo Yasky, que tiene un rumbo fijo y pelea por las necesidades de los trabajadores. Pero existe otro para el cual la etapa del kirchnerismo es la continuidad del menemismo. Entonces cuando veo, por ejemplo, que pasamos de la privatización de las jubilaciones a la reestatización, del indulto a los genocidas a los juicios por la verdad y la memoria no siento que haya una continuidad del gobierno de Menem, es más me parece un despropósito que se piense así.
¿Cuál es el principal objetivo que tiene Nuevo Encuentro?
El de acompañar el Proyecto Nacional y mantener autonomía política tanto de pensamiento como electoral. Esto significa marcar las cosas que a nuestro criterio faltan por ejemplo la profundización del modelo productivo para salir de la renta acumulada a partir de la soja.
¿Va a ser candidato?
Todavía no discutimos dentro de la fuerza ningún cargo, pero llegado el caso de tener que ser candiato, me postularé. Por ahora ocupo un lugar en la conducción y construcción de Nuevo Encuentro.
¿Cuáles son las diferencias que tiene con la actual administración bonerense?
La más importante es en relación a la seguridad, no queremos que haya más casos de gatillo fácil. Tampoco acordamos con la gestión de las políticas de salud que quedaron demostradas durante el conflicto en el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora semanas atrás, donde los médicos de Nuevo Encuentro tuvieron un papel muy importante en la movilización para la defensa de un hospital de gestión comunitaria. Otro tema con el que no acordamos se relaciona con las políticas sociales. Creemos más en las políticas universales que en las clientelares como las que lleva a cabo el ministro de Desarrollo Social, Baldomero Álvarez de Olivera.
Raimundi: "Una oposición tan degradada es perjudicial para el gobierno nacional"
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