Este 5 de septiembre a las 14 horas en la Facultad de Bellas Artes de La Plata, se hará entrega de la distinción Manuel López Blanco al periodista Víctor Hugo Morales, quien fuera elegido por el Consejo Académico de esta casa de estudio por su aporte “al desarrollo, a la cultura y la difusión del Arte y el Conocimiento”.
Asimismo se hará la entrega de reincorporaciones como profesores extraordinarios en la categoría de consulto tanto para el Prof. Juan Carlos Romero como para el Doc. Néstor García Canclini, quienes fueron retirados de sus cargos de esta Facultad durante la última dictadura militar.
Esta actividad se realiza cada dos años, la primera entrega fue para el artista León Gieco.
Premio Manuel López Blanco
El presente premio tiene como objetivo otorgar un reconocimiento a las personas que con su quehacer o su actividad contribuyan al desarrollo de la cultura (entendida ésta en su acepción más amplia y abarcativa), y que aporten a la difusión del conocimiento y el arte, tanto en el ámbito universitario como para el pueblo en general.
La iniciativa de bautizar a este premio con el nombre de Manuel López Blanco surge a partir de la trayectoria de este profesor, tanto en nuestra Facultad como en otros ámbitos artísticos y culturales.
Manuel López Blanco nació el 15 de junio de 1926 en la ciudad de Pehuajó, provincia de Buenos Aires. Realizó sus estudios superiores en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, en la carrera de Profesorado de Matemáticas. Dedicado a las letras, incursionó en la novela y el teatro. Algunos de sus trabajos fueron: Mi pequeño pobre pueblo, sobre la vida cotidiana de provincia, y La canilla, sobre la problemática de la marginalidad. Integró el elenco del Teatro Universitario de La Plata, dirigiendo y creando varios grupos de teatro independiente, en el interior de la provincia de Buenos Aires, y el grupo Taller de Teatro en La Plata.
Dictó cursos y seminarios de Literatura, Filosofía y Estética en distintas instituciones y universidades del país y en la República de Chile. Intervino en numerosos simposios, encuentros y debates sobre crítica artística, literaria y cinematográfica. Colaboró en la reforma de los planes de estudio de la carrera de Diseño, como miembro del Consejo Asesor del Departamento de Diseño. Realizó la actualización de los programas de estudio de la cátedra de Filosofía y Estética de la Escuela Superior de Bellas Artes de la UNLP. Ingresó como docente de dicha institución en el año 1959 accediendo a la titularidad de la cátedra de Filosofía y Estética en el año 1961 y a la titularidad por concurso de la cátedra de Integración Cultural en el año 1966, dictando los cursos correspondientes a las carreras de Plástica, Música, Cinematografía y Diseño. Falleció el 11 de marzo de 1969.
Fundamentación
De la lectura de su curriculum vitae se desprende que nacido en el 26, en el interior de la Provincia de Buenos Aires, es portador de una tremenda inquietud que empieza con sus estudios en el profesorado de matemática y sigue en teatro, literatura, filosofía, estética, critica artística, literaria y cinematográfica, terminando de dictar cursos en 1961 en plástica, música, cine y diseño en Bellas Artes.
Si uno lee el detalle de su práctica pedagógica lo descubre dando en 1953 “Americanismo y Universalidad del arte” en Chile, una disertación en el Primer Simposio Argentino de Comunicaciones de masas en 1964 y trabajos con palabras frecuentes como integración cultural y problemática de la marginalidad.
Quizás por los antecedentes enumerados podríamos definirlo como un precursor de esta práctica que hoy aparece como moderna que es la transversalidad, que según se desprende de sus conceptos no significa cortar por cualquier lado. Es su claridad y su simpleza la que lo destaca para explicar conceptos y relacionarlos generando una estructura de conocimiento crítica, reflexiva, que nos lleva a cuestionar la formación en la segmentación del conocimiento, en la formación de especialistas, esos que hoy pululan aun en el arte. “Conocimiento de ninguna manera pasivo, como si el hombre fuera un mero espejo con memoria”. Siempre que comienza una lectura uno se lleva una impresión del que escribe en el primer capítulo.
Con Manuel López Blanco esa impresión de saber a donde va aparece en la primera hoja. En “Notas para una introducción a la Estética” nos dice desde el título su falta de soberbia ya que evidentemente deja en claro que hay otras. Su calidad docente trasciende en la enunciación de que “la simple exposición de las ideas estéticas una al lado de la otra como en los museos se torna el más peligroso método de enseñanza”. Hace hincapié en las ideas como productos humanos y como tales parte del concepto sico-social que las produjo y de las condiciones históricas que las sustentan.
“El estudio de estas necesidades y condiciones sociales a través de la historia tanto como la supervivencia de muchas de ellas en nuestra sociedad es el objeto de la Antropología y de la Historia Universal (Historia de la cultura, de la filosofía, del arte, de la política, etc.). Y si bien la Estética no se ocupa específicamente de estas necesidades y condiciones históricas no debe perderlas nunca de vista. Por tales razones el merecedor de este premio deberá entenderlo quizás como una distinción al compromiso ya que el enseñó a hacernos cargo de cada palabra.
Bellas Artes distingue a Victor Hugo Morales
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