Por Walter Martello *
Cuando leía la nota en La Nación donde Lilita justificaba su abstención a la ley de YPF diciendo: “Me parece muy triste observar cómo aquellos partidos opositores más votados en las últimas elecciones presidenciales (no es mi caso, ya que sólo saqué el 1,8%) se convierten en amantes de segunda del oficialismo. No me gustan los amantes de segunda. Lo lamento por la Argentina, lo lamento por ellos. Ahora recién la sociedad podrá entender por qué rompí las alianzas. Son iguales a los otros.”, sentí la necesidad de expresarme, sabiendo lo que podrán generar estas líneas. (Ver nota de La Nación)
Ese párrafo, puede parecer uno mas entre sus tantos otros que suele endilgar a propios y extraños, pero ha sido definitorio en mi pensar sobre ella.
Lilita, recurre frecuentemente a parábolas sobre relaciones sentimentales en la política, recuerdo que no hace mucho tiempo, cuando muchos cuestionábamos su relación con Ricardo Alfonsín, año 2009, ella textualmente y como más le gusta nos contestó por los medios: “Vos no lo podés decir porque yo soy la hija rebelde del radicalismo y hemos estado peleados mucho tiempo, pero yo sí: yo te quiero mucho Ricardito. Vení, dame un beso”, le dijo Elisa Carrió a Ricardo Alfonsín y le estampó un beso en la frente. El diputado quedó descolocado, la marca del lápiz labial rojo era indisimulable y todos reían. El hijo del ex presidente se tomó unos segundos y, al cabo, consintió: “Sí, estuvimos peleados pero nos amigamos. Y cómo no lo voy a poder decir: yo también te quiero mucho, Lilita. Pase lo que pase nunca más me voy a pelear con vos”
El problema, no es que nosotros actuábamos en esta escena como despechados porque Lilita se había vuelto a enamorar de un amante de segunda, el problema es que Alfonsín era el Alfonsín y nunca había dejado de serlo.
El problema es que esos que son hoy los amantes de segunda, son coherentes, porque son siempre los mismos, la que ha cambiado frecuentemente esas relaciones sentimentales, aun sin la aprobación de sus hijos de la política, como toda mujer liberal que se precia de tal, es ella.
Alfonsín (lease la UCR) nunca la engañó, porque no le mintieron, lo sabemos los que padecimos el cierre de esos acuerdos electorales del 2009, sabiendo que allí no había amor.
Es más, yo recordaría su enorme presión horas antes para que Gustavo Posse, se lleve todos los premios, Y Posse es la UCR; “dale todo lo que te pida y en cinco minutos te llamo, para ver si lo hiciste”, me dijo, minutos antes de que cerrara las listas, impávidamente muchos dirigentes y militantes de amor más franco; amor que no era de amantes, quedaban en el camino al amparo de sus romances.
Cuando la negociaciones con lo amantes de segunda se demoraban demasiado, ella recurría a la Madama Mayor de la UCR , al Coty Nosiglia, no sé si estaría enamorada o qué, pero parecía que el Coty en esos días del 2009, no era el socio de Macri, el socio de Barrionuevo y demás pergaminos. Nadie me lo contó, yo estuve allí, volviendo al Comité Radical del que me había ido, para satisfacer a los amantes y la Madama, por su encargo.
El párrafo además esta cargado de rencor hacia otros que sacaron más votos, no hace falta leerlo entre líneas, y es raro porque ella siempre nos decía que no actuáramos con rencor, yo creo que ese rencor tiene un origen que ella debe saldar por su propia salud, lo que más le duele, que la gente haya acompañado a sus amores de ayer y no haya comprendido, ni comprenda jamás su despecho, pero ese es el riesgo de enamorarse de los amantes.
Lilita, siempre las rupturas son de a dos.
Por eso yo me pregunté durante mucho tiempo cual sería este “goce” de armar amoríos para después denostarlos, y alguien me recordó algo de Piaget, parece ser que los niños, cuando uno le pone un juego de cubos, arman torres, con torpeza, paciencia, a su manera, llegan hasta lo más alto y aplauden, acto seguido, la desmoronan, y ese es su clímax. Ahí sienten el poder, cuando destruyen, claro, con el tiempo crecen. Y creo que hay algo muy fuerte en ese goce de destruir y armar, amar y odiar, que jamás posibilitará que la torre crezca.
Hoy se podrá rodear de ricos que en el fondo son muy pobres, de pobres que en el fondo son muy ricos, aduladores incansables de toda situación que los beneficie, gente que sigue creyendo en ella incondicionalmente y no correspondido, amigos y amantes ocasionales que la usan aun a sus sabiendas que han maltratado a otros amores y está bien, es lo que ella desea y contra el deseo es muy difícil anteponer razones, solo déjenme decirles algo: ojalá nunca les pase que al verla criticar la condición amatoria de los demás, se sientan amantes de cuarta.
Un saludo a todos; Walter Martello
* Walter Martello - Diputado Provincial - Titular del bloque de la Coalición Cívica
Carta a Lilita, de sus goces y sus amantes
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