Advierten por el desmantelamiento de la "sala de quemados" del Hospital de Niños

lunes, 28 de mayo de 2012

La sala de quemados del Hospital de Niños de La Plata fue inaugurada hace más de 30 años. A ella recurrieron niños de toda la provincia, e incluso, de otras provincias y países limítrofes. En la sala, 9 de cada 10 pacientes eran pobres. Es simple: los que más se queman son los que viven en casillas de madera, los que tienen que calentar el agua para bañarse y los que se calefaccionan con braseros. "Con la excusa de una 'reorganización' la Dirección la está desmantelando", informaron desde Indymedia La Plata.

En medio de la discusión en la que el Hospital niega haber desprovisto al Hospital de este recurso, la sala 26, de quemados, está siendo desguasada. Se llevaron la heladera, las bombas de difusión, los parantes de las bombas y los saturómetros.

“La Dirección dice que la sala 26 se re-abre para el paciente once, doce y trece. Pero yo no puedo atender sin saturómetro, sin monitor, sin parante, sin enfermeras”, declaró Juan Nocelli, médico de Clínica Pediátrica de Terapia Intensiva, que trabaja en el área de quemados.

“Un sonido bello que cubre una realidad devastadora”
La propuesta de la dirección del Hospital, a cargo de Reinaldo Raimundi, y del Área de Quemados, dirigida por Luis Barba, fue derivar los pacientes quemados a la sala 27. La misma tiene diez plazas y no cuenta con quirófano.

Por su parte, la sala 26 tenía tres camas, un quirófano, una pileta de baño y dos enfermeras. Al contar con plazas reducidas se favorecía el aislamiento. La pileta de baño permitía que los pacientes puedan ser lavados todas las mañanas. Además, el quirófano ubicado dentro de la sala implicaba que los niños no deban ser trasladados en el hospital, previniendo contagios.

La otra alternativa fue destinar la sala 14 a quemados. En una visita reciente, Juan Nocelli confirmó que la misma “está llena de pacientes con bronquiolitis”. Es decir, que si se utiliza la sala 14 para quemados, los pacientes con bronquiolitis, que aumentan exponencialmente en invierno, no tendrían lugar. Barba les asignó a las enfermeras la tarea de confeccionar el proyecto para la sala 14. “Pero no tenés un profesional a cargo del proyecto, ni presupuesto, ni siquiera un número de expediente, ni un plazo. Te das cuenta que es una zanata”, agregó Nocelli.

“Si no hay una sala nueva no es creíble, es un eufemismo. Un sonido bello que cubre, que sirve para tapar la realidad. Para ocultar una realidad que es devastadora. Como el tren bala con los trenes”, afirmó.

En lo concreto, cuando reciben quemados con un porcentaje mayor al 40%, los tienen que derivar al Hospital Garrahan. Es decir, se redujo la complejidad. La situación es preocupante porque ésta época es la más crítica. A medida que bajan las temperaturas, aumentan los quemados.

“El Hospital Gutiérrez, por ejemplo, no tiene pileta de baño para lavar diariamente a los pacientes. Son trasladados dos veces por semana al quirófano. Están sucios y además rompen el aislamiento. Lo mismo ocurre en otros Hospitales, donde el único recurso que tenés son las terapias intensivas generales o el quirófano”. El Hospital de Quemados, en tanto, no atiende pacientes pediátricos.

Medida “irresponsable”

Según la denuncia pública, Luis Barba, Cirujano Plástico a cargo del área tomó la decisión “con suma ligereza, de manera irresponsable y sin medir consecuencias”, al dejar sin un recurso único a la comunidad, y sobre todo, a los más pobres.

“Es parte del doble discurso que tiene este Gobierno respecto a lo público. Se sancionan leyes progresistas y hay un discurso de reconocer los derechos humanos, pero en lo concreto, en los recursos básicos para el pueblo, se está produciendo un gran desguace”, aseguró Juan Nocelli, quien también explicó que el cierre es una “adaptación a la crisis de no tener médicos”. Es la continuidad de “políticas de bajos sueldos, de abandono de lo público”.


Por la reapertura de la sala 26

Médicos del área de quemados junto a un grupo de pasantes exigen la reapertura de la sala 26. “No te voy a negar que la sala no estaba en las mejores condiciones, pero se podía arreglar”. “Si hay algo superador sería necio oponerse”, afirmó Nocelli. Pero no es el caso.

Los argumentos para cerrarla fueron que no tenía salida de emergencias y que estaba en condiciones precarias. “Uno es revolucionario, pero con la salud y los pocos recursos que tenés hay que ser conservador. Haría una salida de emergencias, un ventanal, mejoraría la refacción, pondría recursos y nombraría gente, dos cirujanos específicos para quemados y dos clínicos”, aseguró el médico denunciante.

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