Por Alfredo Silletta *
En 1968, Arturo Jauretche publicaba un libro extraordinario, Manual de zonceras argentinas, donde relataba cómo la clase media argentina repetía una y otra a vez esas macanas que son simplemente axiomas e impiden pensar. Decía Jauretche que la fuerza de esas zonceras no estaba en la argumentación. Todo lo contrario: se la excluye actuando dogmáticamente, y su eficacia no depende, por lo tanto, de la habilidad en la discusión sino de que no la haya. Escribía Jauretche: "Las zonceras son principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia –y en dosis para adultos– con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido".
Desde hace dos meses, aproximadamente, a partir del triunfo de Pepe Mujica en Uruguay, e incrementado en estos días luego de la victoria de la derecha en Chile, se escucha una y otra vez sobre la "sabiduría de los pueblos hermanos" para disfrutar la democracia a partir de la "convivencia" entre oficialismo y oposición. En cambio, los argentinos, y especialmente este gobierno, sólo sabemos "confrontar y agredir".
Es bueno recordar que cierta clase media argentina es la misma que compró aquello de "civilización y barbarie"; la misma que consideró en 1945 que Perón era un candidato nazi–fascista; que avaló el golpe de Estado de 1955 y la prohibición del peronismo durante 18 años; que simpatizó con el golpe de Estado en 1976 argumentando que se necesitaba "un gobierno fuerte" para terminar "con Isabel y esos guerrilleros que ponen bombas". Los mismos clasemedieros que decían ser "derechos y humanos" y viajaban con el dólar barato de la tablita de Martínez de Hoz; los mismos que amaban el "uno a uno" de Menem mientras se remataba la Argentina y que, un día, descubrieron que los bancos se habían quedado con sus ahorros.
En las últimas horas, un periodista de Clarín le preguntó a la Presidenta sobre la "buena convivencia" de la oposición y el oficialismo. Cristina recordó que en las elecciones de 2007, cuando ganó por 24 puntos de diferencia, la oposición dijo que "hubo fraude" y se presentó a las embajadas extranjeras hablando de la "escalada de violencia" del gobierno.
Dos años después, en la campaña electoral del 28 de junio de 2009, la oposición, acompañada por los monopolios mediáticos, pregonaba sobre otro supuesto intento de fraude para que ganara Néstor Kirchner. Hasta una campaña televisiva mostraba a ciudadanos gritando "no nos roben los votos". Finalmente, como Kirchner perdió, la oposición simplemente no dijo nada.
Los argentinos tenemos una nueva zoncera que habla de lo hermoso que es la "convivencia" y los "festejos de la democracia" en las calles de los países hermanos, pero esos mismos argentinos son los que cada dos años ponen "cara de culo" en las colas para votar o presentan certificados truchos por enfermedad para no ser autoridad de mesa.
Dentro de dos años, esa misma cierta clase media votará contra los "modales" y los "discursos" de los Kirchner y a favor de Cobos, Macri o Carrió. Sera una "nueva zoncera", pero sólo lo descubrirán cuando al poco tiempo le bajen los sueldos y las jubilaciones, observen como se vuelve a las políticas de achique del FMI, den amnistía a los militares, se repriman las protestas sociales y finalmente descubran que los bancos se quedaron, otra vez, con sus ahorros.
* Diario Diagonales 21 de enero
La última zoncera argentina
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